jueves, 10 de octubre de 2013

B. Identificación de los Derechos Humanos como fundamento de la convivencia y paz social

Los Derechos Humanos son el conjunto de prerrogativas inherentes a la naturaleza de la persona, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral del individuo que vive en una sociedad jurídicamente organizada
• Características
Los Derechos Humanos reúnen cuatro características básicas:
1.Inalienables: porque acompañan inseparablemente a la misma naturaleza del ser humano, son elementos fundamentales de su existencia como humano. No puede desprenderse de ellos; podrá ignorarlos, desconocerlos, pero jamás dejará de ser dueño de sus derechos.
2. Inviolables: porque la violación a cualquiera de los derechos fundamentales del hombre pondría en serio peligro la realización de la persona, su desarrollo armónico y su proceso continuo de humanización.
3. Universales: porque pertenecen a todo ser humano, independientemente de cuál sea su color, su raza, su nacionalidad, su lengua, su cultura, su clase social, su sexo, su condición anímica o de salud. Han estado y estarán presentes en todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Aunque el ser humano ha ido tomando conciencia de su   existencia a través de la historia.
4. Obligatorios: porque afectan al conjunto de la humanidad, incluyendo en ella a las generaciones futuras por pertenecer simplemente a la gran familia humana. Sin esos valores no se puede vivir como seres humanos.
A estos derechos fundamentales los llamamos Derechos Humanos, no porque los haya inventado el hombre, sino porque están inscritos en la misma naturaleza humana, en el mero hecho de ser persona.
• Clasificación
La filosofía del derecho describe tres momentos históricos en el reconocimiento de los derechos humanos. Los derechos surgidos en cada uno no reemplazan a los anteriores sino que agregan nuevas categorías que amplían el concepto y lo perfeccionan.
Desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX, la filosofía del derecho sólo reconocía los derechos civiles e individuales. Estos derechos, actualmente llamados de primera generación consideran a la persona como un individuo dotado de libertad y autonomía.
Derechos de primera generación:
Surgen con la Revolución Francesa como rebelión contra el absolutismo del monarca. Se encuentra integrada por los denominados derechos civiles y políticos. Imponen al Estado respetar siempre los Derechos Fundamentales del ser humano (a la vida, la libertad, la igualdad, etc.), llamados DERECHOS CIVILES E INDIVIDUALES

  • Derecho a la vida, a la integridad física y psíquica, a la propiedad, al honor, a la libre expresión del pensamiento y a la comunicación de ideas; la libertad de tránsito, de conciencia, de religión y de enseñanza.
  • Los derechos de contratar, de comerciar, de asociarse, de reunirse, de contraer matrimonio.
  • La inviolabilidad del domicilio, de la correspondencia y de los papeles privados.
  • El derecho de elegir gobernantes y a ser elegido.
Derechos de segunda generación:
A finales del siglo XIX y en un segundo momento, a mitad del siglo XX, se agregaron al concepto de derechos humanos un conjunto de derechos económicos y sociales. Este conjunto de derechos reconoce que el individuo no vive aislado sino que se encuentra situado en un determinado conjunto social, ya sea por la actividad que desempeña (trabajador, empresario, científico, universitario) o porque requiere una protección especial (está desempleado, es menor de edad, es anciano, está enfermo, vive en la pobreza). A estos derechos se les conoce como derechos humanos de segunda generación.

  • El derecho a trabajar en condiciones dignas, a integrar y dirigir asociaciones sindicales.
  • El derecho al descanso diario, al semanal y a las vacaciones pagadas, a la protección de la maternidad, a la seguridad social, a ser beneficiario de subsidios por desempleo.
  • El derecho al acceso a una vivienda digna, al esparcimiento, a la educación y a la cultura.
Derechos de tercera generación:
Surgen en nuestro tiempo como respuesta a la necesidad de cooperación entre las naciones, así como de los distintos grupos que las integran Estos derechos se aplican a sujetos colectivos –la humanidad, un pueblo, una nación, una comunidad, una etnia- y sólo pueden garantizarse mediante la participación solidaria de todos los actores: El Estado, los individuos, las organizaciones públicas y las organizaciones no gubernamentales.

  • El derecho a la paz, que implica el derecho de todo hombre de luchar contra los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad, los atentados contra la paz; se incluye el derecho que tiene toda persona de negarse a cumplir órdenes que violen leyes humanitarias, de recibir protección contra todo acto de violencia o terrorismo y el derecho al desarme por medio de la prohibición de armas de destrucción masiva.
  • El derecho al desarrollo, que comprende el derecho al progreso global tanto económico como social, cultural, político y jurídico en provecho de todo hombre y de todos los hombres entendidos colectivamente; el derecho de todas las personas al libre desarrollo de su personalidad y e derecho de toda colectividad al respeto de su identidad cultural (protección de las minorías).
  • El derecho a un medio ambiente sano y equilibrado, que comprende la obligación de los Estados de adoptar todas las medidas necesarias para prevenir y reprimir los actos que atenten contra las condiciones naturales de su vida.
  • El derecho al respeto del patrimonio común de la humanidad, que comprende tanto el derecho de que ningún hombre pueda exigir derecho exclusivo de propiedad sobre los bienes que componen ese patrimonio común, como el de que todos los hombre tengan, colectiva e individualmente, el derecho de valerse de esos bienes.
Los derechos humanos no sólo se complementan sino que son interdependientes, de tal manera que la realización de uno de ellos no puede implicar el desconocimiento o negación de los demás.
El 10 de Diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó las Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta declaración marca el inicio de la lucha internacional por la defensa y promoción de los derechos humanos, reconocidos por la comunidad internacional como derechos inherentes a la dignidad humana.
La declaración pone de manifiesto que para asegurar la convivencia internacional es básico el respeto a esos derechos y que las tareas de regular y proteger los derechos humanos ya no son exclusivas de cada uno de los Estados, sino que corresponden  también al derecho internacional y a sus organizaciones.
 
La declaración consta de treinta artículos. 
Para su mejor estudio los podemos clasificar en siete grupos:
1. Somos iguales en dignidad y derechos (Arts. 1 y 2)
2. Derecho a la vida, integridad, vida privada y honra (Arts. 3, 5, 12)
3. Las libertades:
  • No a la esclavitud, libertad de pensamiento, conciencia y religión (Arts. 3, 4, 18)
  • Libertad de opinión y expresión, libertad de reunión y asociación (Arts. 19 y 20)
4. Ley y justicia, somos iguales y con garantías ante la Ley y la Justicia (Arts. 6 al 11)
5. Derechos sociales y económicos: 
  • La familia (Art. 16)
  • La propiedad (Art. 17)
  • La seguridad social (Arts. 22 y 23)
  • La educación y la cultura (Arts. 26 y 27)
6. Derechos políticos:
  • La patria de los seres humanos es todo el mundo (Arts. 13 y 15)
  • Participación en el gobierno (Art. 21)
  • Los deberes y el respeto a las libertades (Art. 29)
  • Los deberes del Estado (Art. 30)
7. Los derechos de los débiles:
  • Derechos de los trabajadores (Art. 23 y 24)
8. Derechos de los pueblos: http://www.filosofia.org/cod/c1976pue.htm

Veamos un video que nos habla de la Historia de los Derechos Humanos:




miércoles, 2 de octubre de 2013

2.1 Asume una posición de aprecio y respeto a los Derechos Humanos, mediante una actitud crítica y responsable, que le permita valorar la individualidad pero también la diversidad de las personas.


Los valores son razones del corazón que la razón no entiende.
"Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos...Lo que hace importante a tu rosa es el tiempo que has perdido en ella...Cada uno es responsable para siempre de aquello que ha domesticado. Tú eres responsable de tu rosa".
El zorro al Principito
(El Principito de  Antonie de Saint-Exupéry)

A. Desarrollo de Valores en la escuela, en la vida cotidiana y profesional.
  • Concepto de valor
En términos generales, valor es la cualidad por la que una persona, una cosa o hecho despierta mayor o menor aprecio, admiración o estima. Un valor nos indica la importancia, significación o eficacia de algo.
Existen diferentes tipos de valores presentes en nuestra vida cotidiana; por ejemplo, al decir cosas como:
  • "El valor de los alimentos básicos aumenta cada día", nos estamos refiriendo al precio o valor económico de ciertos bienes.
  • "Lo más valioso de la película de ayer fue la fotografía, me pareció hermosísima", se refleja un valor estético, donde importa la forma, armonía o perfección más que la utilidad o precio de algo.
  • "Como este año cambiaron el programa, esta guía ya no tiene valor, no sirve para preparar el examen", se refiere a un valor utilitario, es decir, a la capacidad de cumplir con una finalidad a que se destina algo.
  • "Esa chica realmente es un joven valor para el mundo de la literatura latinoamericana", se resaltan las buenas cualidades o talentos de una persona.
  • "En esos momentos tan difíciles, comprendí el valor de la ayuda de mis verdaderos amigos", nos indica que también podemos hablar de la existencia de valores en el plano de los afectos y las relaciones interpersonales.
Estamos tan unidos a los valores que una de las definiciones que se han dado del hombre es que somos seres o entes axiológicos, es decir, seres portadores de valores y que valoramos, que formulamos "juicios de valor", que nos enfrentamos a una realidad que juzgamos buena o mala, fea o bonita, agradable o desagradable, etcétera.
  • Valores éticos
Los valores éticos o morales son principios respecto a los cuales las personas sienten un fuerte compromiso "de conciencia" y los emplea para juzgar lo adecuado de las conductas (propias o ajenas).
Por medio de los valores y su puesta en práctica gracias a nuestra libertad, decisión y esfuerzo nos humanizamos y adquirimos una dimensión ética. La ética llama "persona humana" a aquel que realiza valores que lo elevan por encima de las necesidades inmediatas de un estado de animalidad, debemos reconocer, pues que el hombre es la fuente del valor y de la ética.
Los valores representan los más elevados y nobles ideales que la humanidad ha venido persiguiendo a lo largo de su historia a través de toda una serie de esfuerzos personales, así como de diversas luchas o revoluciones sociales que se han librado hasta el momento, y que sin duda, se seguirán librando. Los valores se constituyen como tales, justamente porque expresan el concepto o idea de lo que es digno de considerarse como lo mejor, lo excelente, lo preferible o apreciado.
  • Valores personales (corriente relativista o subjetivista)
Esta corriente considera que el valor de una cosa lo otorgamos nosotros mismos sin tomar en cuenta al objeto. Sostiene que valoramos solamente lo que deseamos y lo que nos agrada. Cada quien tiene sus preferencias debido a la discrepancia tan grade que hay ente los gustos de las personas. El valor surge de los sentimientos, preferencias, aspiraciones, deseos e intereses de cada sujeto. Para esta corriente el valor es situacional ya que se da dentro de un contexto histórico determinado, dentro de una tradición cultural que se transmite, no de una manera necesaria y uniforme, sino por obra de la educación, entendida como una tarea a la vez consciente e inconsciente, individual y colectiva.

Con el paso del tiempo el ser humano ha incorporado nuevos valores que se ajustan a los tiempos que corren.
Aquí los valores del Siglo XXI, según Quino...




 
 

  • Valores universales (corriente objetivista)
Para esta corriente los valores representan aspiraciones universalmente anheladas por los seres humanos de todos los tiempos y lugares porque posibilitan la existencia de un sociedad más justa y democrática y por eso los deseamos, valores como derecho y respeto a la vida, verdad, libertad, justicia, espiritualidad, forman parte de los valores universales.
Los valores universales son suficientemente seguros y defendibles más allá de las circunstancias y creencias propias de cada persona, son universales porque su cumplimiento es altamente deseable para todos, en todo tiempo y lugar. 



El que sean deseables para todos no implica que en su aplicación práctica no surjan controversias, sobre todo cuando hay que optar entre dos valores de similar importancia.

  • Valores y hábitos cívicos

"La Patria es primero"
Vicente Guerrero (1783-1831)
Nacionalidad y soberanía
Para poder hablar de valores nacionales es importante delimitar primero un concepto fundamental, el concepto de nación
La nación está integrada por elementos de tipo:

  • Natural, independientes de la voluntad de los individuos


  •  Históricos (tradiciones, usos, costumbres, religión. leyes) 

  • Psicológico (conciencia para sí, reconocimiento por parte de los integrantes de la nación de los vínculos que los hacen reconocerse como tales), y que lleva a los habitantes de un país a comportarse y expresarse con un estilo peculiar que los hace diferentes a otros.

La cultura, el lenguaje, la forma de pensar, sentir y expresarse, aunados a la percepción de un territorio exclusivo, conducen a que un pueblo se sienta nación y exprese lo anterior en una serie de tradiciones y normas de conducta, que reflejan lo que él mismo asume como valores nacionales.
El siguiente es un enlace a un vídeo muy interesante que nos invita a la reflexión.

http://www.eluniversaltv.com.mx/detalle.php?d=24389

La soberanía, es un concepto que se define en torno al poder y se comprende como aquella facultad que posee cada estado de ejercer el poder sobre su sistema de gobierno, su territorio y su población. La soberanía se puede considerar en dos aspectos diferentes, uno interno y otro externo. En su modo interno, la soberanía hace alusión al poder de un determinado Estado sobre su territorio y su población. por otra parte el carácter externo hace referencia a la independencia que tiene un Estado del poder que ejerce otro, en un territorio y población diferentes, en otras palabras, un Estado particular es soberano mientras no dependa de otro Estado. Por otra parte, la soberanía se puede comprender desde dos perspectivas, una jurídica y una política. La soberanía jurídica es aquella a través de la cual un Estado puede tomar contacto con el mundo, con lo internacional, a través de su participación en diferentes organizaciones internacionales, tratados, pactos y compromisos diplomáticos, entre otros.
La soberanía política es aquella que hace alusión al poder del Estado de imponer todo aquello que le parezca necesario. 
Símbolos patrios e instituciones nacionales.
Los símbolos nacionales o símbolos patrios son aquellos que representan a estados, naciones y países, y así son reconocidos por otros estados. Generalmente estos símbolos se formulan a partir de representaciones visuales o verbales que pretenden difundir los valores de la historia o de los personajes célebres del país.
Nuestros símbolos patrios están representados por el Himno Nacional, el Escudo y la Bandera.
 El Himno Nacional es uno de los principales símbolos patrios, que sintetizan y evocan los componentes culturales de nuestro pueblo. Su versión original data de 1854, como producto de un concurso literario musical convocado por Antonio López de Santa Anna, con el fin de que “…haya un canto verdaderamente patriótico que, adoptado  por el Supremo Gobierno, sea el Himno Nacional”. El autor de la letra fue el potosino Francisco González Bocanegra y el compositor  de la música el catalán Jaime Nunó. Desde que se cantó por primera vez el 15 de septiembre de 1854, ha sufrido algunos cambios, propios de cada momento histórico, con estrofas que ya no se cantan u otras que se modifican.
 El Escudo Nacional se diseñó de acuerdo con la tradición indígena: el águila de perfil posada sobre un nopal, devorando a la serpiente; ramas de encino y de laurel, emblemas de la fortaleza y de la victoria, adornan la figura.
 Bandera: La Bandera Nacional consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir del asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro, tiene el Escudo Nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja. La proporción entre anchura y longitud de la bandera, es de cuatro a siete. Podrá llevar un lazo o corbata de los mismos colores, al pie de la moharra. Un modelo de la Bandera Nacional, autenticado por los tres poderes de la Unión, permanecerá depositado en el Archivo General de la Nación y otro en el Museo Nacional de Historia.
 Instituciones Nacionales: Son todas aquellas organizaciones de carácter público cuya función permitirá el desarrollo del país, existen instituciones educativas, de salud, financieras, de justicia, de seguridad, etc.

ACTIVIDADES
 
1. Concepto de valor
Apoyándote en la lectura anterior define qué es valor e ilustra cada uno de ellos (económico, estético, afectivo, etc.)
2. Valores éticos
Define qué son los valores éticos así como las características de los valores personales y los valores universales.
3. Valores y hábitos cívicos
Define a través de qué elementos se integra el concepto de nación e identifica cada uno de ellos a partir del concepto de "Ser Mexicano" (recuerda que debes integrar aspectos de tipo natural, histórico y psicológico)
Define qué es soberanía.
Investiga la letra original de nuestro Himno Nacional e identifica los valores que en él se aprecian.
Investiga al menos tres Instituciones Nacionales.








lunes, 23 de septiembre de 2013

B. Resolución de conflictos en el contexto próximo

B. Resolución de conflictos en el contexto próximo

Causas y efectos de los conflictos. 
Como no todas las personas con las que interactuamos a lo largo de nuestras vidas aceptan hacerse responsables de sus actos, muy frecuentemente debemos enfrentar situaciones de conflicto. 
Rechazo a la violencia y a la intolerancia como medio para solucionar conflictos.
La violencia sólo engendra más violencia y, aún cuando pudiera parecer que en un primer momento es la única o la mejor salida, la realidad es que casi siempre recurrir a métodos violentos sólo garantiza el que los problemas no se resuelvan y se conviertan en los llamados “ciclos de violencia” y eventualmente se amplifiquen y sea más difícil resolverlos. La violencia, por cierto, no tiene que ser física para ser violencia. La violencia verbal genera muchas de las mismas consecuencias que la violencia física, no contribuye a la solución de los problemas y, muy frecuentemente, se convierte en el preludio de la violencia física.
En este sentido, es importante que adviertas que el habla popular mexicana en muchas ocasiones favorece, en lugar de evitar, la violencia verbal o física. El habla popular mexicana, en este sentido, está caracterizada por una carga machista que frecuentemente asocia a lo femenino con lo débil, lo falso, lo poco confiable y lo desechable. De ahí expresiones profundamente machistas como “mariquita,” como “rajarse,” entre otras muchas que presentan a lo masculino (“fuerte como macho,” “actuar como macho,” por ejemplo) como lo sólido o lo confiable. No sólo eso,  frecuentemente está cargada de referencias que hacen de la violencia sexual contra las mujeres y especialmente contra las madres de los adversarios, un lugar común. En otros casos, presenta a los actos sexuales como oportunidades para dominar a adversarios débiles, afeminados, incapaces de actuar como los hombres y, en ese sentido, marginados y desechables. Está cargada también de referencias profundamente despectivas hacia los indígenas (expresiones como “indio pata rajada,” “indio ladino,” entre otras); los africanos (las expresiones que asocian lo negro con lo inferior); los pobres (las expresiones contra “los nacos”) y, de manera más general, contra todo aquello que no responda a un patrón de lo nacional mexicano que, de cualquier modo, no es ni puede ser tan estático como quienes actúan así quisieran. Es necesario que reconozcas las consecuencias que tiene este tipo de agresiones y que, sin marginarte de tu contexto, trates de introducir cambios progresivos que rompan con estos patrones de agresión contra los más débiles, contra las mujeres, contra las minorías étnicas o sexuales y, de manera más general, contra quienes son vistos como diferentes al “mexicano promedio,” aunque en los hechos sea muy difícil identificar quién es ese “mexicano promedio.”
Análisis de las actitudes ante el conflicto



Es muy importante que al enfrentar las inevitables diferencias que marcan la convivencia humana, lo hagamos convencidos de nuestra capacidad de construir acuerdos. Esto sólo es posible si reconocemos a nuestros interlocutores, sin importar si estamos o no en un contexto de conflicto, como iguales en todo a nosotros y somos capaces de comprender sus problemas, así como las razones por las que se ha generado el conflicto desde una perspectiva madura y responsable. Es cierto que no todas las personas van a pensar como tú y, por eso, es muy importante que no seas ingenuo respecto de tu capacidad para convencer a todas las personas con las que tienes contacto, pero también que siempre le des una oportunidad al diálogo, a la negociación y, en general, a la comunicación como estrategia para la solución de los problemas que te afecten. Los conflictos pueden tener muchos orígenes. Algunos ocurren por razones económicas o políticas y pertenecen a un ámbito en el que tú, en esta etapa de tu vida, tienes poca o ninguna capacidad para influir. En las colonias o comunidades en las que tú y tus compañeros y compañeras de clase viven, también existen un número importante de problemas cuyo origen puede ser también económico o de acceso a ciertos bienes o servicios.  Piensa, por ejemplo, en las estrategias que algunas personas siguen en algunas calles de las grandes ciudades de nuestro país para adueñarse de espacios públicos como avenidas, calles, parques y camellones, sea para ejercer el comercio ambulante o semifijo o para “apartar” lugares de estacionamiento. Estés o no de acuerdo con este tipo de prácticas, es importante que reconozcas que existen condiciones que llevan a distintas personas a usar así el espacio que, de otra manera, sería público. Es por eso que estas situaciones generan problemas en la convivencia entre vecinos, pues—obviamente—habrá quienes se sientan afectados por ese tipo de situaciones y quienes las consideren algo inevitable en las ciudades del país. En el seno de las familias, los problemas también ocurren frecuentemente y pueden ser el resultado de muchos factores. Desde la irresponsabilidad de alguno de los miembros de la familia, la falta de espacio o de recursos para satisfacer las necesidades de todos sus miembros o la incapacidad de los miembros de esa familia para negociar y encontrar una solución a los problemas que los afectan. Es muy importante que, cuando se presenten los conflictos en nuestro hogar seamos capaces de dialogar, de reconocer que todos tenemos derecho a sostener opiniones diversas sobre los hechos que ocurren a nuestro alrededor, pero que también las familias, lo mismo que las comunidades, necesitan mantener una estructura que garantice su propio funcionamiento y el logro de objetivos que no se pueden alcanzar en un contexto de conflicto. No se trata de eliminar los conflictos o las diferencias, pues eso no es posible. Se trata, más bien, de aprender a manejar la variedad de opiniones, puntos de vista y necesidades que existen en el seno de las familias y las colonias o comunidades de nuestro país. Para esto es muy importante que tengas claro cuál es tu actitud hacia el conflicto en general y que trates de comprender las actitudes que otras personas tienen cuando enfrentan un conflicto. Además, es importante que tú, de manera activa y convencido de ello, le apuestes a la solución negociada de los conflictos y a que los demás también desean resolver los conflictos sin llegar a la violencia porque la violencia, además de todos los problemas que ya se han apuntado, tiene un muy elevado costo económico.
Ello hace que existan personas que, de manera activa, le apuestan al mantenimiento de los ciclos de conflicto, o incluso de violencia, como un mecanismo para obtener ventajas que de otra manera no podrían lograr. No siempre es fácil identificar este tipo de situaciones, pero es necesario que estés al tanto de esa posibilidad y que, incluso en esos casos, comprendas las ventajas que ofrece la solución negociada de los conflictos y ayudes a los demás a comprender esta realidad. 
Escucha activa
Es necesario que reconozcas, que sólo vas a poder convencer a alguien si tú mismo estás dispuesto a escuchar a otras personas y si tú estás dispuesto a ceder en la búsqueda de una solución a los conflictos que te afectan a ti, a tu familia o a tu comunidad. Esta es una dinámica que algunos filósofos y sociólogos llaman la situación ideal de habla. Esta situación es aquella en la que los actores reconocen que para dialogar, para negociar y resolver conflictos, es necesario que las partes involucradas en ese conflicto estén dispuestas a escuchar, a ceder y, en buena medida, a poner en juego su identidad al entrar en contacto con las otras personas. Si, por el contrario, los actores pretenden “dialogar” o “negociar” sin escuchar, sin estar dispuestos a ceder y sin poner en juego su identidad, lo más probable es que las otras personas no estén dispuestas a hacer algo parecido y, en este sentido, es muy probable que el conflicto se agrave y detone otros conflictos en su entorno. De ahí que sea importante desarrollar una actitud de escucha activa. Esta actitud involucra la disposición a escuchar al otro, así como demostrar, con nuestros gestos, con nuestras actitudes y con nuestras palabras, que efectivamente escuchamos a las personas con las que hablamos y que somos capaces de comprender su situación y empatizar con ellos, a pesar de que no compartamos las mismas opiniones sobre el problema. Hay varias técnicas específicas para lograr esta actitud de escucha activa, lo que es importante en todas ellas es el desarrollo de una manera de relacionarte con tu(s) interlocutor(es) de manera que se sienta(n) cómodo(s) en tu presencia y que, lejos de acentuarse las diferencias que los separan, se puedan construir acuerdos a partir de aquellas cosas en las que tienen ideas similares o parecidas. La escucha activa también implica evitar actitudes, palabras y gestos con los que normalmente desacreditamos las posiciones o los puntos de vista de nuestros interlocutores. Implica también evitar caer en actitudes defensivas, autocompasivas, irónicas o sarcásticas, pues todas esas actitudes tienden a impedir una comunicación franca y directa con nuestros interlocutores, además de que muy fácilmente se pueden considerar como insultos. La escucha activa también busca identificar las emociones subyacentes en los argumentos de los interlocutores, de manera que sea más fácil comprender qué es lo que efectivamente nos trata de decir nuestro interlocutor con sus gestos, sus actitudes o algunas palabras clave que las personas más capacitadas en la escucha activa logran identificar con relativa facilidad. En este sentido, aun cuando no es posible suponer que estas líneas te convertirán en un practicante experimentado de la escucha activa, sí es posible suponer que puedes aplicar algunos de los principios de este método y evites, por ejemplo, en el contexto de los conflictos que puedan ocurrir en tu familia o comunidad, las expresiones, gestos o actitudes que puedan hacer sentir a tus interlocutores que no tomas en cuenta sus opiniones y evitar, desde luego, los sarcasmos, las ironías, las agresiones (veladas o expresas) y que contribuyas, en cambio, a generar condiciones que faciliten el intercambio de ideas, la llamada situación ideal de habla.
Interpretación, argumentación y defensa de opiniones



Al hablar con otros es inevitable que interpretemos sus opiniones, sus puntos de vista e incluso, en algunos casos, sus necesidades. Lo importante, sin embargo, es que la interpretación que hagamos sea una interpretación que siga el argumento, del pensamiento positivo. Si al intercambiar opiniones con otras personas, sea o no en el contexto de un conflicto, tú interpretas lo que te dicen de manera sesgada, apostándole a la generación o el mantenimiento de conflictos o sin estar convencido de la posibilidad de construir o mejorar acuerdos existentes, lo más probable es que vas a actuar de manera tal que será muy difícil mejorar las cosas. No sólo eso, es muy probable que al participar de una conversación en esas condiciones, generes condiciones que hagan más difícil la solución de los conflictos. De ahí que sea muy importante que, además de la actitud de escucha activa, desarrolles tanto como sea posible tu habilidad para empatizar con tus interlocutores, es decir, para ponerte en su lugar e interpretar la realidad a partir de ese ejercicio de empatía. Esto no implica que renuncies a tus convicciones o a la defensa de tus derechos para satisfacer o quedar bien con tus interlocutores; lo que implica más bien es que seas capaz de afinar, de mejorar tu propia capacidad para argumentar tus propias razones, tus puntos de vista y para explicar, tan claramente como sea posible, por qué es que tú entiendes una situación en los términos en los que lo haces. El peor error que se puede hacer en este sentido es el de suponer que tus razones son auto-evidentes o que son transparentes. Tus interlocutores, del mismo modo  que tú, tienen razones que los llevan a pensar y comprender los problemas, las realidades que los rodean de una cierta manera. Por eso mismo, es necesario que así como esperas una explicación clara y bien argumentada de las razones y propuestas de tus interlocutores, tú seas lo suficientemente cuidadoso para elaborar tus argumentos, para explicar tus razones y para ofrecer soluciones a los problemas que los afectan sin esperar que tus interlocutores puedan adivinar o suponer las razones que te llevan a diferir de ellos.
Argumentar no implica, “tirar rollo,” ser verboso o ampuloso al exponer nuestras ideas. Tampoco implica ser agresivos en la defensa de nuestros ideales o nuestras propuestas. Exige, más bien, ser muy claro, muy consistente y muy preciso al momento de explicar tu situación, las condiciones de las que partes y las propuestas de solución que haces. Por ello es muy importante que al argumentar, al explicar tus razones y hacer tus propuestas evites ser zalamero, es decir, evita los elogios innecesarios a tus interlocutores; pero también evita cualquier cosa que se pueda interpretar como una grosería o como una agresión. Cede y apuesta a que tus interlocutores estarán dispuestos a ceder para evitar un conflicto.
Negociación y alcance de acuerdos
 “Más vale un mal arreglo que un buen pleito.” 
La idea detrás de este refrán es que aunque los arreglos puedan no ser los que tú esperabas, es más barato llegar a los acuerdos que prolongar los conflictos. Esto es mucho más importante de reconocer cuando uno considera que los conflictos pueden llegar a involucrar dilatados y muy costosos procesos judiciales, que pueden durar varios años y, sobre todo, que pueden agravar las condiciones que dieron origen al conflicto y ser el pretexto para que se desaten situación de violencia.
La negociación es, ante todo, una actitud que se expresa de distintas maneras, por medio del “pensamiento positivo,” por medio de la escucha activa y de la construcción mutua de situaciones ideales de habla en la que las partes involucradas en un conflicto o una diferencia sean capaces de alcanzar acuerdos a partir de aquellas cosas en las que hay coincidencias para que, a partir de ese cimiento, se puedan allanar las diferencias que, de manera inevitable existen en otros contextos y realidades.
Es cierto que la negociación no siempre va a lograr sus objetivos, pero también es cierto que el logro de los objetivos de cualquier negociación depende, fundamentalmente de la disposición de las partes involucradas en un conflicto para alcanzar acuerdos que, primero, eviten el estallido de la violencia o de prácticas intolerantes y que, en segundo lugar, contribuyan a la mejora progresiva de las situaciones que dieron origen al conflicto.
La negociación, para ser eficaz, necesita de actores capaces de empatizar el uno con el otro. Por ello, requiere de actores dispuestos a participar y a aceptar la participación constructiva de otros en la solución de los conflictosreconocer al otro como su igual, como dotado de los mismos derechos, capaces de formular juicios morales, de actuar de manera responsable y autónoma, sin esperar que en todo momento las autoridades los presionen para cumplir con lo que las leyes disponen. Requiere de actores capaces de aceptarse a sí mismos y de pensar positivamente de sí y de sus interlocutores. Capaces de trabajar conjuntamente con otros actores y de hacerlo con un espíritu de cooperación positiva que favorezca y no impida o prevenga la negociación y la construcción de soluciones en las que, de manera inevitable, las partes involucradas tendrán que ceder. La construcción de un orden social más justo, más democrático y más participativo sólo será posible en nuestro país en la medida que los distintos actores sociales, ya desde sus hogares, sus colonias y comunidades, muestren disposición a introducir transformaciones constantes que mejoren las condiciones en las que se discuten los problemas que nos afectan a todos. 

viernes, 13 de septiembre de 2013

A. Autorregulación

A. Autorregulación


Autonomía y coherencia personal
Definimos….
Autonomía proviene del griego auto, que significa mismo, y nomos, que indica norma; esto es, regirse uno mismo por sus leyes.
Coherencia, es la correcta conducta que debemos mantener en todo momento, basada en los principios familiares, sociales y religiosos aprendidos a lo largo de nuestra vida.
La autonomía la podemos entender como un atributo que hace que las personas cumplan por sí mismas (sin necesidad de que alguien o algo los obligue), con lo que se espera de ellas. Las personas autónomas y responsables son también personas coherentes.
La coherencia puede ser vista como un atributo de la personalidad, que distingue a los ciudadanos participativos, respetuosos, responsables y maduros y que hace que sus actos se ajusten siempre a un conjunto ordenado y coherente de principios.
Si luego de seguir un proceso de maduración personal, gracias a la toma de conciencia moral, una persona advierte y aprecia la importancia de respetar y seguir la doctrina de los derechos humanos, es necesario—para ser responsable, autónomo y coherente—que esa persona guíe sus acciones de manera cotidiana según los principios de la doctrina de los derechos humanos.
Importancia del pensamiento positivo y su impacto en nuestras acciones
El “pensamiento positivo” es positivo en la medida que apuesta a construir condiciones que favorezcan la solución de los problemas y no espera, de manera pasiva, a que los problemas se resuelvan por sí mismos ni espera a que las condiciones cambien sin que nosotros contribuyamos a los cambios necesarios en esas condiciones.
Cuando las personas enfrentan un reto, demuestran el tipo de actitud que tienen ante los problemas de la vida.
La actitud es la forma en que las personas comunican su sentimientos a los demás. Cuando una persona se siente optimista y anticipa su éxito, transmite un actitud positiva y la gente responde favorablemente; en cambio, cuando la persona es pesimista y espera o peor, con frecuencia esa actitud negativa hace que los demás tiendan a rehuirle.
La actitud rige la forma de pensar. Es la manera como se contemplan las cosas. Las situaciones se pueden ver como oportunidades o como fracasos, todo depende del enfoque que quiera dárseles; es posible destacar los aspectos positivos, anular los negativos y sentirse mejor ante un problema, o ver con lente de aumento de aumento las malas noticias y hundirse en la mayor desesperación.
Desde luego, nadie puede tener una actitud positiva siempre. El optimismo, cuando es excesivo, no es realista.
Cuando las cosas marchan bien, la actitud positiva se refuerza a sí misma y es fácil de mantener. Cuando sucede algo que pone a prueba el estado mental positivo de la persona, se evalúa también su capacidad de volver a ser el mismo de antes.
El esfuerzo por mantener una actitud positiva no quiere decir que la personan ignore los problemas; quiere decir que la persona se esmera al máximo en resolverlos según se presentan, sin permitir que éstos la agobien y limiten su iniciativa y su creatividad.
La actitud positiva trasciende las características físicas y mentales de la personalidad de un individuo. La actitud positiva es tan poderosa que puede realzar los rasgos de personalidad, mientras que una actitud negativa puede minimizar aquellas que de otra forma serían característias atrayentes.
Algunas ventajas de una actitud positiva son las siguientes:
Despierta el entusiasmo. Las personas positivas cuentan con una reserva de energía aparentemente infinita.
Realza la creatividad. Ser positivo ayuda a pensar con libertad, de manera que las ideas y las soluciones surjan a la superficie.
Atrae las cosas buenas. Una actitud jovial crea un ambiente favorable y provoca que las cosas buenas sucedan.


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Toma decisiones con libertad y responsabilidad (argumenta, decide y se compromete) 
Es importante que pienses en las consecuencias que tienen tus actos y en lo importante que es lograr un equilibrio entre la libertad con la que aspiramos a conducir nuestra vida y la responsabilidad. No es posible perder de vista, en este sentido, que como personas siempre buscamos ser tan libres como sea posible, pues esa aspiración forma parte de las características más propias de la condición humana.
Sin embargo, tampoco es posible pensar que podemos actuar siempre con toda la libertad a la que aspiramos, pues siempre existen límites que van desde las simples limitaciones que impone nuestra fisiología (no puedes pasar más de dos o tres minutos bajo el agua sin respirar aire fresco pues como humanos carecemos de branquias); la física (por más que quisiéramos eludir los efectos de la gravedad terrestre, mientras estemos en la Tierra no será posible hacerlo); la biología (envejecemos a un ritmo determinado por prolongados y complejos procesos de evolución); las leyes (no podemos matar o poseer ciertas especies de animales); o nuestras propias restricciones financieras.
Pero incluso si pudiéramos encontrar un ámbito en el que ninguna de estas restricciones fuera relevante, sería difícil pensar de manera honesta en la posibilidad de actuar con completa y absoluta libertad, pues las decisiones que tomamos pueden, al menos potencialmente, afectar a quienes están a nuestro alrededor. Por ello es necesario considerar el tema de la responsabilidad y pensar de qué manera afectan nuestros actos a otros y qué tanto debemos (o no) preocuparnos por ello.
En este sentido, es necesario reconocer que hay una serie de condiciones que nos obligan a buscar equilibrios entre dos posibles polos de la conducta humana: el de la libertad irrestricta y el de la responsabilidad absoluta.
La importancia del polo de la libertad irrestricta puede comprenderse mejor si pensamos en el hipotético caso de un extranjero o un fuereño que, sin tener relación alguna con un lugar, llega ahí y—al menos en principio—piensa que puede hacer lo que quiera en el momento que quiera sin tener que preocuparse por las consecuencias de sus actos. 
Es necesario que siempre que necesites tomar una decisión seas capaz de argumentar las razones por las que vas a actuar en tal o cual sentido y evites dejarte llevar por las circunstancias porque lo más probable es que, si actúas así, alguien más va a tomar la decisión por ti con consecuencias que no siempre van a ser positivas para ti o para los tuyos.
La argumentación es muy importante porque, es el proceso por medio del cual los humanos adelantamos ideas, sopesamos las posibles consecuencias de nuestras decisiones y comparamos posibles cursos de acción. La argumentación, no es un ejercicio inútil o una manera de presumir nuestras habilidades. La argumentación es un mecanismo que nos permite esclarecer nuestras ideas y, en este sentido, está emparentado con el juicio moral y con la toma de conciencia moral pues sería deseable que, al menos en principio, siempre que tomemos una decisión lo hagamos conscientes de las posibles consecuencias de esa decisión y a la luz de la experiencia disponible, de manera que evitemos repetir errores cometidos por nosotros mismos o por otras personas.
Aceptación responsable de consecuencias de comportamientos y decisiones
Dado que no hay recetas o fórmulas matemáticas, químicas o mágicas que nos garanticen que nuestras decisiones siempre van a ser acertadas, es importante que seamos capaces también de aceptar de manera responsable las consecuencias de las decisiones que tomamos y de los comportamientos que acompañan a estas decisiones.

Observa el siguiente video, se trata del trailer del documental mexicano 1973, en él se retrata la vida de tres jóvenes (Rodolfo, María Fernanda y Alejandro) que intentan darle sentido a su vida, toman decisiones que marcarán su vida para siempre...


(en Youtube se encuentra la película completa)
ACTIVIDAD
  1. Escribe un breve resumen que incluya los temas vistos
  2. Mediante un breve relato explica de qué manera tratas tú de lograr la coherencia ente las cosas en las que crees y tus actividades cotidianas y describe por qué es difícil o fácil ser coherente.
  3. Después de haber visto los videos sobre "Pensamiento positivo" ¿recuerdas alguna situación de tu vida en la cual pensar positivamente haya marcado la diferencia entre éxito y fracaso?, trata de describirla en tu cuaderno.
  4. Finalmente un último video ¡DISFRÚTALO!


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